Ñapa.
Cuando estoy con él, hay alguien conmigo en mi hogar de dolor, alguien que conoce su arquitectura tan bien como yo, que puede caminar conmigo, de una triste habitación a otra, haciendo que todo ese laberinto de viento y vacío no resulte tan aterrador ni solitario como antes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario