domingo, 16 de enero de 2011

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 Había una vez dos hermanas que no temían la oscuridad porque la oscuridad estaba llena de la voz de la otra al otro lado de la habitación, porque incluso cuando la noche era oscura y sin estrellas caminaban juntas de vuelta a casa desde el río viendo quién aguantaba más tiempo sin encender la linterna, sin temor. Porque a veces, en la oscuridad de la noche, se tumbaban boca arriba en medio del camino y miraban hacia arriba hasta que volvían las estrellas y cuando lo hacían, levantaban los brazos para tocarlas.Y las tocaban.

Cuando algo nos falta, debemos llenar ese vacío. Aunque cuando es el amor lo que nos falta, no hay nada que lo llene de verdad.[...]

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