Había una vez una chica que se encontró muerta.
Se asomó por encima del borde del cielo y vio que abajo, en la Tierra, se hermana la echaba demasiado de menos.
Estaba demasiado triste.
Así que cruzó algunos caminos que no se habían cruzado, tomó algunos momentos en su mano y los agitó, y los lanzó como dados sobre el mundo de los vivos.
Funcionó.
El chico de la guitarra chocó contra su hermana.
"Ahí tienes, Len -susurró-, ahora depende de ti."

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